Tarde destemplada, sabor a café...todo se ahoga en el café.....olor a sal.
Volvemos a mojarnos los pies.
La orilla de la calma vuelve a ocuparse. Estoy tan bien no estando en ningun sitio, que lo único que me preocupa es que sangres si te rozo con mis alas...pero si eso llegara a pasar, no dudes que estaré ahi para curarte.
Vuelvo con fuerzas renovadas; con aire salado en los pulmones y menos nicotina, soñando huidas, algunas empiezan a cobrar forma...otras siguen siendo círculos rojos en el calendario en los que solo me fijo yo...
Nuevos puertos en los que atracar, siendo eso si, siempre fiel a los antiguos, que siguen ofreciendo la calma y estabilidad que necesitamos de vez en cuando.
Hoy prendo la luz del faro, esa que nunca se apagará.
¿No la ves?
Ya sabes....


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