martes, 21 de enero de 2014

Litisconsorcio pasivo innecesario


Es posible tragarse medio litro de sangre antes de vomitar. Lo sé por Edward Norton en El Club de la Lucha.
Creo que se le olvidó  incluir cuantos kilos de mierda podemos comernos antes de plantear lo del medio litro de sangre.
Quizás lo sepa pero voy a tener el detalle de no contarlo.

No sé si es demasiado inteligente subestimar la paciencia y el tacto de algunas personas al decir las cosas.
Y sus silencios, claro. Aquí lo dejo bailando en el aire, como pregunta retórica, condensado las balas que no voy a disparar. Por muchas cosas, pero sobre todas, decido que sea por amor propio y no porque me condicione nada(ie).

Hace mucho que dejé de sentirme como un Atlas de este siglo, no me pesa el mundo, me pesa otra cosa que algunos se empeñan en tocarme demasiado.  
Antes de plantearte tirar piedras a esta ventana recuerda que llevo a la espalda los cuchillos y las balas que esquivé por ti, incluso los que eran míos. Puede que a veces no le ponga edulcorante a las pastillas, pero soy la primera en probar mi medicina.
Y no siempre puedo controlar de qué lado van a caer los cristales.

No hace falta que me des las gracias, que no tienes ninguna.

Me he bebido de un trago todos los vasos de ¿agua? que pretendían ahogarme. Un brindis por las bocas que muerden y no saben que hay cosas mucho mejores que hacer con los labios.
Hoy me levanto con resaca, pero sabe triunfal. 

Ahora me voy
“a conjugar
el pasado imperfecto de mis miedos
con el futuro incondicional  de mis valentías”


Aunque no sepa cómo.

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