miércoles, 15 de enero de 2014

Coma Idílico



APUNTES

"Adoro las estufas
el invierno y sus leyes metafísicas,
sus mantas de algodón
y sus extravagancias navideñas.

Me gusta hacer las paces con la vida
- y con mis enemigos -
apuntar con el dedo a los imbéciles
para no confundirlos con los tontos,
reír a manos llenas
cuando todo parece derrumbarse,
y me gustan los jueves."
(Katy Parra)

martes, 14 de enero de 2014

Tengo una mujer...



"Tengo una mujer sin edad
más joven que el diario de mañana,
y que solo me publica las noticias 
que no quiero olvidar.

Tengo una mujer sin años,
que conoce el misterio de la sangre,
y sabe que latir
es mucho más que un verbo involuntario.

Tengo una mujer sin código de barras
a la que nunca le encontrarás el precio,
que descifra mis temores más secretos
y los borra como si no importara.

Tengo una mujer sin patria
porque su espalda es un país
su boca un paisaje al que volver
y su pubis una isla hospitalaria.

Tengo una mujer sin cumpleaños,
porque lo suyo es cumplir risas,
cumplir vinos, cumplir versos,
y felizmente, cumplir orgasmos.

Tengo una mujer que es una vieja y una niña,
una cómplice para todo lo que vale,
una amante que ama como nadie,
una socia en la cama y en la calle.

Tengo esa mujer sin nombre
(no se puede bautizar a una pantera)
con ella vale el salto y la caida,
la distancia que vaticina los retornos,
el gozo
de acariciar la ingle de una estrella.

Y esta absurda certeza de que vamos,
casi sin darnos cuenta,
por el mismo camino,
sin más contratos que llevar tatuada
la identidad del otro,
donde solo pueden verla
los ciegos,
los locos
y nosotros."
(Carlos Salem)

Extraído de "El Animal" (Manual sin instrucciones para amar a una pantera escandalosamente discreta)

lunes, 13 de enero de 2014

Lucha de gigantes


(más para mí que para nadie en concreto)


A pesar del optimismo imperante y el derroche de idealismo de algunas entradas, es bien cierto que hay días que son una puta mierda. También días preciosos en los que aparece alguien y nos jode.


Y semanas, y meses, puede convertirse en años si no se hace nada para evitarlo.

Últimamente veo, leo y siento demasiado derrotismo a mi alrededor.
Despótico pesimismo que te empuja a la inercia, a creer en cosas como las circunstancias, el destino inevitable y a limitar (te) tu campo de actuación. Porque eres tú solito el que lo haces, el que te frenas. Y me parece de un conformismo insultante.


"En un mundo descomunal,
siento tu fragilidad..."

Ya lo sé que no es fácil, como sé que todos somos muy autosuficientes y solucionamos nuestros problemas solos, perfectamente, ya somos mayorcitos.  

Siempre he sido de esas personas que prefieren lamerse solas las heridas, porque así me he sentido más fuerte. Y para que nunca se me olvidara como hacerlo.  

Aunque a veces, cuando pensaba que el futuro podía quedarme grande, una llamada habría sido más que bienvenida. Nunca he sabido pedirlas, soy consciente de que esto es orgullo y del malo. 

Sin más recurso que el respeto, pues no soy amiga de dar consejos gratuitos, aquí te dejo un tiro libre,
para cuando te hagan falta.
Y a seguir jugando.



Hay días en los que todos caminamos como autómatas, hipnotizados por el movimiento de las agujas del reloj. Como si estuviésemos programados y obligados a ceñirnos a quién cojones sabe qué. Seguro que has visto cientos de películas con esta escena: calle neoyorquina  abarrotada de personas grises, malas copias de nada. Nadie está a salvo de eso.  ¿O sí?

Pues ahí  soy la chica de la gabardina roja, ¿recuerdas?

 Qué te vas a acordar si no tienes ni puta idea.  

A pesar de mi egocentrismo, que conste que eso no lo escribí yo, sino alguien que se fue a donde nadie puede llegar vivo hace ya tiempo, el único que siempre me ha llamado Eme sabiendo perfectamente a  lo que se refería y sin que yo se lo contase, un amigo que me trajo la música y la casualidad, al que me quedaron muchas cosas por decir, conciertos que compartir y abrazos que dar.

 Mako.  Te habría caído de puta madre. Sé que le asustaría que haya vuelto aquí, pero después le encantaría este oleaje, mis descubrimientos poéticos y sé que ahora los “tenemos que vernos más” se cumplirían. De verdad. Pero ahora ni puede ser ni puedo pedir el reembolso de todos los sms que no le envié.

Eso sí que es un maldito destino inevitable.  Y todo lo demás puntos suspensivos.

Pienso que puedo hacerle un corte de mangas al destino y a las circunstancias cuando quiera. Dejar de caminar en círculos, tirar por la calle de en medio. Tengo algo que no me va a poder quitar nadie. Que lo intenten.
 Mi reducto de libertad es mío, puedo moldearlo a mi antojo y llevarlo a cualquier parte. Pero hacer algo, que se supone que estamos vivos, joder.

Y por supuesto, no vivir analizando el precio de mis actos ni cómo cotizarán en su escala de aprobación que realmente me importa una mierda.

Si no nos valen los segundos puestos no podemos permitirnos tener esa sensación de impotencia de ir en la fila y no hacer nada.

Vaya un triple.
Triple A: arrogancia, ambición y por supuesto acción.

Hay que darle una patada en el culo a la frustración y sacarla de aquí. De ti.

“No vas a comerte el mundo,
Quizás,
Pero el mundo está esperando tus mordiscos.
Yo también,
Por motivos similares y diferentes…"



Así que venga, trae tabaco que yo pongo las birras y me lo cuentas. 






PD: no te vayas sin escuchar la canción que da título a esta entrada


martes, 31 de diciembre de 2013

Condición meramente potestativa




...estar vivo. Y despierto.

Ni antes ni después. Durante las tormentas.
Que yo no sueño con romper el muro.
Lo rompo y punto.




Porque vivir es algo más que subsistir y estas son mis credenciales:

Prefiero hablar donde conviene estar callados. Aunque a veces sobren los reflejos, y otras falte valor.

No pediré perdón por darle un trago a tu copa. Y la próxima vez tampoco permiso. Pero sí las gracias joder.

Elijo no pasar de puntillas por el mundo, bailar en las tormentas, incluso provocarlas, calarme hasta los huesos. 

No darme la vuelta nunca (más) en las despedidas y permitir la posibilidad de que me sorprendas. 

Elijo abrir puertas y ventanas, romper cristales y cerraduras...destruirlas  si es necesario.
Las mías y las tuyas.

Hacer que vuele todo por los aires.

Siempre he sido más de salvar el planeta que de dejarle a su suerte. Mira si seré kamikaze que no dejo de creer en mí.

Puedes quererme u odiarme, aunque preferiría que no me idolatrases, otros pueden hablarte de sus caídas.
Me niego a ser indiferente, intrascendente.
Y lo mejor de todo es que no tengo que hacer nada más ni menos especial que ser yo misma para conseguirlo.
Sé perfectamente lo que es perder, he mordido el polvo hasta acabar exhausta de follarme a la derrota. Ahora siempre juego ganar y resignación no está en mi vocabulario. Arrogancia sí, y tiene mi sonrisa monopolizando tu egocentrismo.

Si estás aquí, recuerda, es porque yo te he dejado entrar.  Mi mejor regalo es darte este momento, abierto, desnudo y sin pulir.  
Dejemos los límites tendenciosos para los limitados al suelo, que en el aire es donde mejor sabemos dejar las cosas.

Pero no cierres los ojos, que te pierdes las vistas.

No quiero saber cómo es cuando no disparas, ni que me descubras toda la verdad, porque la verdad no es nada más que la mitad de lo evidente. Y siempre hay más. Mucho más.

Sólo necesito saber que conmigo vas de cara, que miras de frente, que no quieres salvarte (no te salves) y que no estás dormido. 


domingo, 29 de diciembre de 2013

Sentada en el rompeolas.



"Me niego al beso que no acaba en abrazo. 
A los polvos que acaban en ceniza y no en magia".



Sé enamoró inmediatamente de ella cuando le dijo que no le convenía. Que tendrá eso de los retos que superlativa el instinto más prehistórico de los hombres. Y encima él va y se lo dice. Hay que ser gilipollas.

Pero ni su arrogancia forzada, ni sus intentos por hacerla creer que conocía las señales, ni siquiera con su acento de Relocos y Recuerdos consiguió erizarle la piel. 

Se cubrió de gloria prometiendo utopías con la segunda copa.
No sé si hay algo peor que la sensación que deja quien no te hace sentir absolutamente nada.

Con el frío de sus manos acabó por apagar la llama que él se empeñaba en encender y lo único que me recuerda hoy que ayer estuve allí es el Zippo que me regaló y una tarjeta de visita.
Adiós, adiós y dos besos protocolariamente perfectos. Porque aquí no hay desde donde saltar.
Ni vértigo, ni altura, ni riesgo, ni ganas.

Me niego a los besos que no acaban en abrazos. En abrazos por la espalda, que son mis preferidos, y venga queempezamosotravez. 

Acabarás  por descubrir, que en el punto convergente de todas mis arterias, donde estaba aquel ceda el paso, hace tiempo ya que hay un prohibido aparcar.

Pero que eso no significa que no sepa o no pueda arder, simplemente, soy muy espontánea en lo que a combustión se refiere.

Y vuelvo aqui, a que compartamos nuestro penúltimo cigarro, y arañarte un poco con mi música.


lunes, 23 de diciembre de 2013

Una décima de segundo

A veces no sé si hay relojes de más o tiempo de menos;
me pasa cuando no me caben las ganas,
de explotar
no sé si en palabras o de orgasmos.

Y no sé si me da igual. Ya sabes que yo siempre estoy dudando. 

Aún dudo si llegamos a quitarnos las caretas,
pues me pareció verte por dentro y
ni siquiera nos estábamos rozando.

Pero siempre hablo de más
cuando quiero parar el tiempo en una cara. 
Y suele ser el exceso
asesino de la curiosidad.

Mi hobby favorito, sonrío, siempre fue jugar.
Muchas veces, al ratón y al gato,
hasta conmigo misma.
Pero es jugando con fuego
como se nos ilumina la sonrisa.

Un momento en una agenda
una décima de segundo más,
vuela...
va saltando de hoja en hoja
mil millones de instantes de que hablar.

Una ráfaga de aire frío
un molino de viento hace girar
sigue...
va rodando sobre su eje, 
describiendo una trayectoria más

Y es que no hay nada mejor que imaginar
la física es un placer.
Es que no hay nada mejor que formular
escuchar y oir a la vez.

Mide el ángulo
formado por ti y por mi
Es la solución
a algo muy común aquí

Ahora tú
no dejes de hablar
somos coordenadas de un par
incógnita que aun falta por despejar

Busca un libro que diga "Cómo"
Luego otro que se titula "SI"
sigue...
Un tercero llamado "Nada".
Es la fórma del círculo sin fin.

Y es que no hay nada mejor
que revolver
el tiempo con el café.
Es que no hay nada mejor
que componer
sin guitarra ni papel.
Paralelas, vienen, siguiéndome

Espacio y tiempo
juegan al ajedrez

Ahora tú,no dejes de hablar
somos coordenadas de un par
incógnita que aun falta por despejar

Y es que no hay nada mejor
que revolver
el tiempo con el café.
Es que no hay nada mejor
que componer
sin guitarra ni papel.
Paralelas, vienen, siguiéndome

Espacio y tiempo
juegan al ajedrez

Ahora tú,no dejes de hablar...


viernes, 13 de diciembre de 2013

Cuidado con lo que deseas...



...porque puede acabar sucediendo.
¿Y así como vas a seguir evitándolo?


"Si le temes a la soledad
es porque ni siquiera tú mismo
eres capaz de soportarte"
¿En serio te apetece que sea sincera?

No Te lo voy a volver a advertir. Si dices que sí pero te olvidas y no te desvistes del egocentrismo de la confianza antes de tirarte a la piscina enhorabuena, te estás equivocando y esto te va a doler. Relájate y disfruta.

Quien tiene que esforzarse tanto para demostrar a los demás que vale la pena lo único que consigue es acabar dándola. Puedes plantearte aspirar a cosas peores si para ello encima intentas dejar mal a otros a sus espaldas.

Que las cosas caen por su propio peso y que el tiempo pone a cada uno en su sitio son verdades universalmente trilladas, gastadas de tantos despechados que las escriben en sus carpetas de la Súper Pop. El tiempo lo único que hace es su trabajo, como cualquier currito de ocho a seis.
Si le quitas el azúcar a las pastillas y al texto de Borges te quedarán estos posos:

Con el tiempo, lo que uno aprende es que en los momentos clave  estás igual de solo que  los puntos finales y que la única persona que debe obligarse a esperar algo de ti eres tu mismo. Y esperar algo de alguien sólo es esperar a que te decepcione.

Que lo difícil no es matar al dragón, ni subirse al unicornio, ni rescatar a la princesa, lo realmente difícil es tener cojones a mirarse al espejo después de tomar una decisión contracorriente y llevarla a la práctica. Y después de joderla también.
 
Con el tiempo observas que el 99% de las cosas que se hacen supuestamente por los demás en realidad disfrazan el egoísmo de odiarse uno mismo un poco menos y el margen de error sólo está al alcance de algunos estados alterados de conciencia, donde las miradas de la mayoría no llegan porque están demasiado ocupadas con sus ombligos.

Que la lluvia nos moja a todos, y que simplemente, de ti depende que eso te moleste o no. Lo mismo pasa con las palabras.

Con el tiempo compruebas que para ser controlador hay que tener buena memoria, o por lo menos mejor que la de las personas que se pretende controlar para no hacer el más absoluto de los ridículos y que la paciencia casi siempre es condescendencia en sentido negativo.

Que pretender controlarlo  todo acabará haciendo que te enredes con tus propios hilos y lo pierdas. El control y el todo.

Con el tiempo uno se da cuenta de que no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, no, más bien hasta que lo tiene otro, que lo bueno si es breve se queda en nada y que lo difícil puede motivar al principio pero al final el camino de lo fácil es el más transitado.

Que jugársela porque sí está bien y es  tan bonito como saber que uno siempre tiene la opción de suicidarse sin cooperaciones innecesarias. Hay gente muy kamikaze.
Que las utopías son lo que son y aunque me guste escribir sobre ellas no se me olvida. Si pretendes que tu vida sea un libro de Coelho cuéntamelo por favor, porque prometo descojonarme.

Con el tiempo aprendes que las medias verdades no te hacen  más honesto que un mal mentiroso, que hay silencios más jodidos que muchos insultos y que para que algo te deje huella primero se tiene que acabar. Y largarse después.  

¿La verdad dices?
Antes de pedir la verdad, asegúrate de tener estómago para soportarla.


Perdona, sólo estaba siendo sincera. 
Y para serte sincera a veces te miento.


"Y es que me encuentro tan bien,
que no te lo creerías...

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mecanismos de defensa

Dice Tirso de Molina (yo y mi libro de citas) que peca de necio y grosero aquel que espera a que le pidan que se vaya.
Y yo me pregunto, si no es por defecto también como se peca, se falla, se jode y se caga.
¿O no es igual de necio o más ese que ni va a la fiesta por no tentar a la suerte?

A los mecanismos de defensa me refiero. A ser poseídos por ellos y que al final, por no mostrar lo que somos, la armadura nos tape por completo y seamos incapaces de dar nada auténtico, o real como tú dices, de nosotros mismos. Hasta es posible que si teníamos algo de eso lo perdamos, o simplemente lo olvidemos.
Estoy convencida de que cada uno utiliza una terapia diferente para mantenerse a salvo. Y en estos días también algo de calor, ya, pero de coleccionar cuerpos como cromos no me apetece hablar, no estoy para juzgar a nadie, pero si me preguntan, creo que hay cosas más íntimas que desnudarse, literalmente, y soy más de calidad que de cantidad.

Retomando el tema, pues eso, mantenerse a salvo. Claro.
A estas alturas del partido, todos llevamos cicatrices tatuadas, y también heridas sin cerrar que aún escuecen cuando absorben el sudor que dejan los días, los meses y los años que vamos consumiendo y las personas que nos vamos cruzando. Que conste en acta que no estoy hablando sólo de amor (esa palabra me chirría mucho últimamente), sino de todo en general y de las distintas relaciones que mantenemos con los demás en particular. Y todos tenemos nuestros propios mecanismos de defensa, bien premeditados, bien inconscientes como actos-reflejos.

A fin de cuentas, y así aprovecho y respondo del todo a una pregunta mal formulada a la que contesté con media verdad hace tiempo, creo que para eso, y por eso imponemos protocolos, tanteamos y hacemos opositar a los que se nos acercan, hiperbolizamos el orgullo y enmascaramos nuestras mierdas bajo el manido “estoy bien, como siempre”. Pero nadie está bien todo el tiempo.

Por miedo, o mejor dicho, por fragilidad.

Mucha gente no se permite a sí misma descubrirse porque, y es cierto, hay demasiado de nosotros en juego.  Sin embargo, me gusta pensar que hay gente capaz de jugársela en este mundo. Que yo misma soy capaz lo sé, pero de vez en cuando hay que tener cojones y pasar de la teoría a la práctica.

Jugársela, sin tenerlas todas contigo, ir a por el triple que te haga ganar el partido en el último segundo, en vez de asegurar los dos puntitos y “aquí no ha pasado nada”.

Y meterla. Y ganar. Vaya sensación más orgásmica.

O no. Pero ganarte a ti  y tus mierdas igualmente. Y aprender, no sólo de la experiencia sino de ti mismo.

Ahí es donde entiendo eso de que las cosas difíciles pueden ser más satisfactorias, lo de  “sentirse frágil pero irrompible”, en ser capaz de hacer algo más que pasar de puntillas y asépticamente por el mundo, en mojarse.
Ahí entiendo eso que dicen en mi trilogía favorita sobre que hay una magia especial en el hecho de intentar comprender a alguien que comparte algo, y en tratar de compartir ese algo, y que muchas veces no se consigue, pero que realmente la cuestión está en ser capaz o no de intentarlo.


Por eso me gusta jugármela de vez en cuando, como ahora, descubriéndome tal como soy, sin la más mínima expectativa de que me entiendas, pero con alguna esperanza de que tal vez quieras intentar comprenderme. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Erróneos e incorrectos


Te dirán que los poemas no pagan la hipoteca. 
Que pintar los caminos de tu pena no lleva a ningún lado. 
Que los recuerdos del vino no son sólidos. 
Que pastar sin la manada es provocar la codicia del lobo. 
Que el tiempo es un juez insobornable. 
Que la revolución empieza por comprar muebles de Ikea. 
Que un colchón el el suelo queda lejos del Nirvana. 
Que es mejor un buen currículum que una sincera biografía. 
Que las chicas malas van al cielo si un santo las recomienda. 
Que la vida es un negocio que exige garantías. 
Que la paz es sólo la capital de Bolivia y la justicia la gallina ciega. 
Que agachar la cabeza sirve para ver los pozos que te esperan. 
Que no siempre serás joven y es mejor vender a tiempo. 
Que estás equivocada o loca. Que yo no te convengo. 
Tendrán razón y tú lo sabes. 
Como sabes también que la razón nunca lloró de felicidad tras un orgasmo o de premonición con un verso de  Angel González. 
Ni paseó sin bragas por una calle transitada o voló aferrada a los barrotes de una ventana.
 La verdad no se sintió de cristal pero irrompible. No saltó al vacío con los ojos bien abiertos ni fue vestida con pétalos de rosa por dentro y para siempre. 
Por eso, porque lo sabes pero vienes es que vamos erróneos e incorrectos(...)






Con este me atrapó hace ya tiempo, y dos versos suyos me llevaron al "Co-razones" de Escandar Algeet. (Quitate la armadura y escucha y lee si te atreves).




Ahora les debo muchas noches y ellos me deben muchas horas de sueño.

Hoy nos ahorramos las frases y se las dejamos a quien las maneja mil veces mejor que yo. Estoy atrapada en una idea absurdamente genial, ojalá me encuentren pronto las palabras.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Instrucciones para las medidas cautelares



"Beber solo es como masturbarse.
Tiene su punto para con uno mismo,
pero es triste por definición"


Quizás me pase de lista en esta entrada, últimamente cruzo la línea de la contradicción demasiado a menudo,  pero es que hay contradicciones tan perfectas en sí mismas que no puedo dejar de llevarme la contraria. Puede que tú que me lees seas una de ellas.

Creo que pensáis que estoy bastante jodida de la cabeza. Y es posible. También estoy radiante, y parafraseando a Benedetti no sé si más lo primero que lo segundo y/o viceversa.

Es lo que tiene decidir vivir sin anestesia. 
El alcohol ha pasado de sedante a afrodisíaco (sobretodo cuando te digo que yo pago la siguiente ronda y tú contestas: "vale, pero bebes de mi boca". ¿O eso lo he soñado?) y la poesía que me chuto se folla a mi cerebro,se reproducen y multiplican mis neuronas.
Es curioso que me guste pensar que hay cosas que pueden cambiar, aun siendo las mismas. 
La misma ventana, las mismas vistas, hasta el mismo sofá que si se confesase haría sonrojar a cualquier cura se visten de nuevo y se ponen la etiqueta con el precio de las cervezas que nos debemos. Eso sí, sigo odiando los autobuses. La magia no se sube en ellos y siempre me llevan en dirección contraria al que parece ser mi camino. 
Para poder acompasar nuestros pasos igual deberías probar a sincronizar nuestros relojes primero. Pero no me cites a Machado que esa peli ya la he visto. "Caminante no hay camino..." haz el favor y no me jodas. 
Sólo me atrevo a pedirte un favor. Háztelo, y no te lo tomes todo al pie de la letra. Lo escribí la primera vez que me asomé a esta ventana. 
Porque hay estrofas que no escribo, y en ellas habito. También lo escribí ya. Por si no lo habías leido. 
 Si en 2008 le pedía que me matase, igual ahora debo confesarme asesina de los sueños de otros. Tú me dirás. 
Todo esto es muy discutible y muy opinable. Voy a entonarme yo también a ver si así me pregunto y me contesto. La tónica habitual ante la ausencia de argumentos. Siempre me excita comprobar que tengo razón.  Es la regla general. A no ser que me argumentes bien las excepciones. Eso igual me pone más. 

Y aunque no conjugasen bien nuestras demandas confío en que sabremos conciliar. Y si en vez de abogada me pones en el papel de juez, sobreseeré provisionalmente, así siempre podemos reabrir el caso.